P*to COVID

A no ser que viváis secuestradas en el sótano de vuestro vecino el depredador sexual, os habréis dado cuenta que desde diciembre de 2019 el mundo está un poquito en la mierda gracias a una pandemia global que se está cargando no solo la salud mental de la población, sino también a la población en sí, además de ✨ la economía ✨. ¿Ya te sentías suficientemente precarizada? Pues no te preocupes, que aún puedes estarlo más.

Pero este blog no se creó como panfleto político, así que voy a pasar de hablar de las carencias de ese gobierno que era el más progresista de la historia para hablar de lo que vengo a hablar aquí: de viajes.

Hace unos días estaba viendo con Julio este vídeo de Honest Guide (ya os hemos hablado de ellos en nuestro Instagram) y tuve un pequeño flash-back de lo que fue el confinamiento en nuestra pueblo.

No sé si alguna vez lo he comentado, pero vivimos en un pueblecito de Mijas Costa, en una urbanización fantasma de octubre a mayo, pero llena de turistas el resto del tiempo. Soy profesora de español como lengua extranjera (ELE) y actualmente estudio el Grado en Estudios Ingleses en la UNED (el próximo curso paso a 3º), por lo que mi confinamiento consistió en estudiar con la tranquilidad de que nadie ocuparía los AirBnb que rodean nuestro piso (literal, tenemos dos a la izquierda, uno a la derecha y otro justo encima). No paraban de llegarme fotos al Whatsapp de los jabalíes que corrían libres por el pueblo y cuando pudimos empezar a salir, disfrutaba de largos paseos por nuestra zona sin ver a un alma y con la tranquilidad de respirar aire puro, sin encontrar bolsas de basura tiradas en mitad del camino.

Una familia de jabalíes haciendo turismo durante el confinamiento

Por desgracia, este año no puedo decir lo mismo. El pueblo atestado de gente (han vuelto los internacionlaes y han venido turistas nacionales, dada la seguridad de viajar dentro de tus propias fronteras). ¿Cuál es el problema, a parte de la falta de espacio y las dificultades para mantener aforos y distancias de seguridad? La respuestsa es bien sencilla: la falta de civismo. Es raro ver alguien con mascarilla, hemos pasado de 100 y algo a 600 y pico positivos en un par de semanas y mucha gente de mi entorno se está infectando aún teniendo la pauta completa de vacunación. ¿Estoy pecando de turismófoba? Puede ser, pero esto me ha hecho abrir los ojos (un poquito más) hasta plantearme la siguiente pregunta: ¿somos buenos turistas? ¿cómo es un buen turista?

Os dejo hasta la siguiente entrada con esta pregunta en vuestra mente, y sois totalmente libres de dejarnos en comentarios cómo sois como turistas y cómo consideráis que debería(mo)s ser. También podéis contarnos vuestras experiencias si tenéis la suerte de vivir en un sitio turístico, como nosotros. Haremos una recopilación con todo lo que nos contéis para el próximo post.

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